![]() |
||||||||||||||||||
|
Séneca definió Pantelleria “desertus et asperrimus locus”. Ovidio la recuerda como “sterile”. Gabriel García Márquez escribe “no creo que exista al mundo un lugar mas adecuado para pensar en la luna”. Es en este entorno, único al mundo, que el Moscato de Alexandría se convierte en Zibibbo. Es en este ambiente, heroicamente cultivado por el hombre sobre extraordinarias terrazas esculpidas en los acantilados de la isla y sostenidas por escenográficos muros de roca ígnea, donde el Zibibbo se transforma en esa perla enológica que todo el mundo conoce como Passito di Pantelleria. El néctar de los dioses que embriagó a Apollo y lo enamoró de la diosa Tanit y que Giacomo Casanova ofrecía a sus fogosas amantes, es hoy en día un producto único y original, con un color dorado-ámbar, con un sabor dulce y aromático, caracterizado por el típico olor a moscato, con la inconfundible personalidad de un vino que lleva dentro la Historia. |
|||||||||||||||||